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 Asunto: Para Fernando Relatillo
NotaPublicado: 03 Jul 2017 09:43 
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Hola de nuevo.

Como todos los compañeros felicitaron a, Fernando, con estupendos textos y, un servidor, lo hizo con un mensaje de agradecimiento, he repescado esto que escribí durante el viaje que fui a Barcelona cuando conocí a Fernando en persona por primera vez.

Son trozos que escribí para luego ir haciendo relatos con ellos o parte de la novela. Con algunas frases para comenzar un relato, que recomendaban en un libro.

El final es una ligera transcripción de las tres horas que estuvimos juntos. Tres horas muy agradables y en magnífico buen rollito.

Vaya, pues, mi aportación literaria al homenaje de Panchito. Perdón por: ¡YA SABÉIS QUÉ!





TE IMAGINÉ DE OTRA MANERA


Decidí olvidarlo todo: era lo mejor. Se llamaba Miha. De vez en cuando, ella me llamaba por teléfono y me contaba…
Pero aquel día me dijo: «Tenemos que dejarlo. He de regresar a mi país».

Estuve pensando en aquellas palabras y me jode que hubo un tiempo en el que escuchar su voz me conmocionaba, pero ahora, sencillamente, no sentía nada.

Volví a mirar el número que tenía anotado: era la dirección correcta. ¿Qué haría ella allí?

Fran Loga y yo éramos como esos hermanos que no se soportan, pero que se ven obligados a ayudarse. Cuando entré en la vivienda, la encontré presa de un ataque de ansiedad acurrucada sobre el suelo del salón. Y a su lado, Fran Loga yacía sin vida. Que fuésemos casi hermanos no significaba que tuviésemos muchas cosas en común. Por ejemplo, la manera de vivir la vida cada uno. Solo tenía que ver aquella calle, aquel edificio y aquella asquerosa habitación. En algo, al parecer, si coincidíamos: teníamos el mismo gusto por las mujeres. Por la misma mujer para ser exactos.

Lo más reseñable de aquella habitación es que se divisa el mar desde la única ventana que hay en ella. El mar está en calma. La arena estará aún caliente. Las huellas que quedaban sobre ella serán borradas al rato, hasta pasar al olvido. Al fondo, un kiosco de helados permanece cerrado. Las duchas vacías. Solo se escucha el rumor de las olas, quizás porque el mar ya duerme. Varios operarios de limpieza urbana retiran plásticos y bolsas que revolotean sobre la arena; otros riegan y barren las losas del paseo marítimo. Y lo observo, lo noto cercano, calmado, sin envejecer. Aquel mar de mí juventud, nuestro Mediterráneo. Lo divisé con tristeza y luego miré a mi amigo, tumbado, sin vida. Y me pregunté si antes de morir habrá podido contemplar la belleza del atardecer con los últimos rayos de sol reflejándose en sus aguas o, por el contrario, del bello cuerpo de Miha.

Miha me abrazó en cuanto me vio. Temblaba y lloraba.

—Juan, cuando he llegado me lo he encontrado así. Debes de creerme. Yo no he sido, Juan. Debes creerme.
—Te creo, Miha. Te creo.

La capital de Canadá es Ottawa, no es Toronto, ni Vancouver, ni Montréal (Québec) que es donde nací. No sé por qué, a Miha, nunca se le metió en la cabeza que la capital es Ottawa; creo que lo hacía por enfadarme. No le pedía que memorizase los habitantes: 812.129 habitantes, en aquel año, que recuerde; si no un solo nombre: «O T A W A». Coño, es fácil: OTAWA. Aunque sé: ¿por qué ella me decía que la más importante era Montreal? ¿Por qué? Le preguntaba. ¿No lo sabes? Me respondía.

Y sí lo sabía, porque yo nací allí. Para ella era la ciudad más importante de todo Canadá y de parte del mundo. La verdad es que, a veces, su razonamiento era sublime como cuando me hizo comprender que mi ciudad preferida debería de ser su Cetinje natal. ¿Y Aarhus, y Boston? Miha era de esas personas que siempre la recuerdas, en algún lugar: un bar, una calle, con algún amigo. Era del tipo de personas que siempre estará en la memoria de quienes la conocimos; aunque el recuerdo no sea igual de fuerte para todos, siempre saldrá a la luz, por oculto que esté, haciéndose el encontradizo ante cualquier señal que nos advierta de que sigue presente en nuestra memoria. Y ¿cómo olvidar la calle Mollestien o la Bacon Hills? Para mí, solo existe un lugar que consigue englobar todo esos recuerdos en un solo sitio: la plaza del Rei, y en especial su escalinata, donde llevé a cabo la odisea de escribir gran parte de esta historia que, a veces, dudaba de poder terminarla.

Todos me echan a mí la culpa de la desaparición de Miha aquella noche. Yo que nunca he podido olvidarla: ni a la maldita noche y mucho menos a ella, tampoco deben olvidar que nunca dejé de buscarla, cuando el resto lo hicieron. Seguí manteniendo la ilusión de encontrarla a pesar de tanto tiempo distanciados. Siempre será mi niña de las trenzas y piernas largas. Aquella desaparición fue una especie de reivindicación de mis sospechas acerca de Fran Loga. Dudas que creaban un espacio entre los dos: la música y ella. «El bar de los amantes pésimos» llegó a acoplarse junto a su ausencia y a mis horas de búsqueda de un rastro sobre su paradero. De momento aquel bar, donde la música era sublime, me transmitía serenidad y una especie de sensación de acople entre las notas de aquellas canciones y los aplausos del público y, sobre todo, lo mejor de aquellas veladas era sin duda, cuando acababan las actuaciones y llegaba el momento de los autógrafos a distintas jóvenes que estaban dispuestas a que le firmara sobre su propia piel mi historia.

En realidad aquel antro se llamaba Scondite Bar. En aquella época era el lounge de moda al este de los sueños. Pero tras varios días acudiendo y escuchando las historias de todos aquellos que se acercaban bien para fotografiarse con un servidor o para invitarme a un trago, le puse «El bar de los amantes pésimos» como el libro de Miha y es que, exceptúando a un par de jóvenes el resto eran realmente pésimas en la cama.
En su defensa diré que no era imaginaciones suyas, en realidad tenía un amante que el azar me llevó a conocer en una calle de Almería en un día lluvioso de los escasos en aquella ciudad. El azar llegó camuflado en una oferta de la agencia de viajes de la esquina de mi casa. Y, Voila, aquí estamos jugando a ser viajeros olvidados del tiempo y amándonos en un hotel del distrito de Marais donde pudimos recrear sugestivas y tormentosas historias de otras épocas. Nuestra existencia perdida, inocente en el mismo lugar y a la misma mesa del café donde Sartre y Beauvoir defendían la libertad absoluta del hombre. Ella hizo pronto su elección: nunca creceré.

Miha siempre llegaba tarde, incluso en el día de su muerte. ¿Acaso creyó que era una broma cuando recibió aquel email citándola en el Scondite?

Hacía años que no había estado en aquel lugar, desde la noche de su vigésimo segundo cumpleaños cuando descubrió al guardián de los deseos y estuvo tres días desaparecida. A su regreso, Miha se había vuelto muy retraída. A todos sorprendió aquel cambio tan brusco en su aspecto, pero de algo no había duda y era que su mirada dejó de ser transparente como la inocencia de la niñez.

Mientras, la vida pasaba lenta como un circo. Dejando de pertenecernos para convertirse en la victima de lo que se oculta dentro del laberinto de los espíritus vengativos al este de los sueños. Y la batalla librada en aquel viaje en el tiempo, al interior del alma, sirvió para descubrir que no importa la victoria ni la derrota, que todo es cuestión de tiempo y desde que regresó, Miha es quien ejerce el control del mismo.
No pude evitarlo, lo confieso. No pude olvidarte. Solo fueron tres días, pero te lo juro, había pasado más miedo que nadie por si no volvía a verte. Pasé a solo escasos centímetros de tu piel y pude fotografiarte con mi mente avisándome: no es para ti. No puede saber que existes.

¿Cuándo es imposible olvidar, qué haces? Por eso te diviso de lejos. Solo me permito acercarme a escasos centímetros como las iguanas bailando tango; tan abrazadas, que si han quedado atrapadas en la mente es porque no lograron escapar del corazón. Y las marcas que hayan dejado, además de ser imborrables los recuerdos, te indicarán que has aprendido; aunque no hayan sido bonitos ni mucho menos rentables, pero con el paso del tiempo comprenderás para que servían. Será el momento en que esos recuerdos se transformen en errores que ya no volverás a cometer. Y sabrás que fuiste fuerte cuando vagaste por veredas, por desiertos, por la oscuridad incluso entre las olas de mares embravecidos a nuestro paso, porque siempre nos recordarán como los amantes del mar. El purgatorio ni es frío ni caliente, ni es blanco, ni lo es negro. Ni cercano ni lejano. Estaremos a gusto en él, pero no es nuestro sitio. Quizás ese sea el motivo por el que cada noche acudamos al Scondite Bar para escuchar a Vamphyrus.



***


Esto es lo que escribí horas antes de encontrarme, por primera vez, con el MAESE. Quería enseñárselo. El punto de encuentro, después de cambiarlo fue en la plaza Universitat muy cerca de la calle Balmes por la cual bajaba desde la Avda. de la Diagonal. Llegaba tarde, no recordaba las distancias en Barcelona, y es que en Almería, en treinta minutos ya la has recorrido. Aquella mañana caminé desde la plaza de Francesc Maciá para ir recordando la ciudad que es la hemoglobina que me da vida. El día quería aprovecharlo en redescubrir Barcelona, pasear por los barrios de mi lejana niñez buscando algún recuerdo que me hiciera sentir que una vez formé parte de ella, aunque fuese por poco tiempo. Barcelona, la ciudad maldita para algunos, misteriosa para otros y me entristece ir comprobando que apenas reconozco los lugares que están grabados en mi memoria; unos recuerdos de los que dudo que sean verdaderos, pienso que la memoria los camufla, los maquilla para que seamos felices. El mejor ejemplo es con mi prima Nuri. Joder la recordaba muy guapa, alta y rubia. Y lo sigue siendo, excepto por la altura.
Y sentí miedo, miedo a que la ciudad no me admitiese, no me recordase.

Se acercaba la hora del encuentro con el Maese. Los Whatssap echaban humo. Sentí miedo a que no congeniásemos, a no caernos bien; a no saber que nos íbamos a encontrar. Y cuál fue mi sorpresa que resultó ser mejor de lo que esperaba. Una gran persona: amable, atento y buen amigo.

—Hombre, Juanan. ¿Qué tal estás? ¿Por fin has venido?
—Bien, Fernando. ¿Y tú? Gracias por buscar un hueco. ¡Sí, por fin estoy aquí. Después de tantas cancelaciones jaja! «Perdón por el retraso. No recordaba que aquí las distancias son enormes.
—Tranquilo. Te imaginaba de otra manera.

Pensé en las palabras de Fernando, ¿cómo me había imaginado? Más desfavorecido, más alto o bajo, menos agraciado de lo que soy o con dos cabezas, cuatro colas y echando humo por la boca jajaja.

Pusimos dirección para el barrio gótico.

—Andas muy rápido, Juanan. Vayamos un poco más despacio, por favor. ¿Qué planes tienes?
—Ir al barrio del Call. Necesito encontrar la casa del Alquimista. Y luego lo que te venga bien: caminar, hablar, comer, encontrar un trabajo y quedarme a vivir jajaja.

Durante la caminata hablamos de muchas cosas. Me preguntó por los planes literarios que tenía. Le dije que estaba pensando en un relato acerca de una historia que me había llamado la atención: Japón mantenía una línea de tren para que una joven pudiera asistir a clase. El trayecto dura apenas 35 minutos hasta que llega a Enguru. La joven se llama Harada Kana.

—¿Y de publicar, has pensado algo?
—No creo. De momento estoy con los relatos, probando cosas nuevas, y tengo en mente una novela. No me veo preparado para un proyecto tan importante.

Llegó la hora de comer. Lo hicimos en un restaurante que había enfrente de la estación de Francia. Él invitó y yo me dejé olvidada, en una silla, la gorra Nike que me regaló Olga, mi ex mujer. Ese fue el único punto negativo de aquel día.

Él se tenía que marchar, así que nos dirigimos hasta la entrada de la parada de metro “Barceloneta”, creo recordar. Nos despedimos y caminé hasta el monumento de Colón. Cogí la L3 del metro hasta la parada de Les Corts. Desde allí fui andando hasta el Palau Blaugrana. Esa tarde tenía una invitación para ver el Barça de Handboll.

Cuando acabó el partido, subí andando hasta La Diagonal y la recorrí hasta que llegué a Aribau. Desde esa calle bajé hasta la plaza Universitat. Entré en el Starbucks y me bebí un Capuccino. Desde allí, por el Carrer dels Tallers llegué hasta Las Ramblas y callejeé hasta la catedral. Me senté a observar a la gente que abarrotaba la plaza del Pla. Entré a la catedral, hice algunas fotos y pedí para que se cumplieran mis sueños. Luego renovamos la promesa de regresar a Barcelona cada vez que esta me llamase o yo la necesitase.

:felicidades.png: MAESE.

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:Spain.gif: "Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida".
J.J. Rousseau





Nunca mires tras de ti, si no quieres enfrentarte a tus miedos.


Última edición por Juanan el 06 Jul 2017 12:18, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: Para Fernando Relatillo
NotaPublicado: 04 Jul 2017 19:21 
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Mensajes: 3607
Ubicación: Barcelona - España
Hola, Juanan.

No era necesario escribieras nada para la ocasión, con los buenos deseos es más que suficiente, pero veo que este año habéis decidido unos cuantos felicitarme así, y me parece estupendo que haya servido para estimularos a escribir algo, por cierto genial en todos los casos. Os lo agradezco infinito, además he visto en FB que es una época de muchos cumpleaños, el tuyo apenas dos días antes, el de Mario poco después, y me siento un poco egoísta por haber recibido mis regalos sin haber correspondido. De verdad, muchas gracias a todos y muchas felicidades a los que han cumplido o cumplirán años en fechas cercanas.

Tienes buena memoria. Yo la estoy perdiendo, no sé si el encuentro que relatas fue hace dos o tres años... creo que tres. Al leerlo puede dar la impresión de que te esperé mucho tiempo (Por fin has venido). Y no fue así, quedamos a una hora y fuiste puntual, yo llegué unos pocos minutos antes. Si dije eso fue porque habías anunciado tu visita a Barcelona varias veces, siempre cancelada a última hora. De ahí: Por fin has venido. Nadie crea que eres impuntual.

Veo que se te grabó en la cabeza un comentario trivial: Te imaginé de otra manera. Hasta le da nombre al cuento. Ahora que lo has comentado en el cuento lo recuerdo perfectamente, no tanto que lo dije sino que lo percibí. Conocía tu voz por el videocuento que preparamos en LEA, pero no tu aspecto físico, y te había imaginado no tan alto y más juvenil. No tan alto, porque la altura no es característica propia de la mayoría de andaluces (aunque tú eres canadiense :hisombrero.gif: ). Y más juvenil, porque realmente eres más joven de lo que parece por el cabello prematuramente canoso. Te da un toque elegante pero te hace ver un poco mayor, supongo que lo sabes. Te preguntas cómo te había imaginado... Nada concreto, no tan alto, con el pelo moreno, y sólo porque así son la mayoría de andaluces que conozco, que son muchos. Curiosamente, de ese primer encuentro no hay ninguna foto. La segunda vez que nos vimos ya sabía cómo imaginarte. ¿Para cuándo la tercera?

No sabía que habías perdido una gorra con valor sentimental. Bueno, el destino escribe derecho sobre renglones torcidos, ya lo sabes.

Me comentaste no hace mucho sobre llevar a una editorial tu nueva novela. ¿Va todo bien?

Abrazos, amigo Juanan, y suerte.

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:Spain.gif: Saludos desde Barcelona - España.
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 Asunto: Re: Para Fernando Relatillo
NotaPublicado: 06 Jul 2017 10:30 
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Registrado: 13 Jun 2011 07:18
Mensajes: 1222
Hola, Panchito.

Efectivamente, cuando me comentaste "Por fin has venido" era referido a que por fin estaba en Barna. ¡Aún no me lo creía jajaja! Tú sabes muy bien cuantas veces se aplazó ese viaje.

Cuando me dijiste: "te imaginaba de otra forma", jajaja me quedé un poco parado. En el relato lo he querido expresar con un toque de humor, las cuatro cabezas, ¿cómo me imaginaba, etc? La ciudad no me querrá, el espejo me está mintiendo, soy peor de lo que pensaba jajajajaajaja

El tópico del andaluz bajo y moreno, tanto de pelo como de piel es verdad, aunque cada vez me encuentro con personas altas.

¿Llegué puntual? Eso no lo recordaba, sé que iba muy apurado, las distancias era muy grandes y creía que no llegué a tiempo, aunque la demora sería de 10 minutos o así. Si recuerdo que hablamos un par de ocasiones por teléfono y me guiaste para llegar hasta Universitat.


Por cierto, en la segunda visita, si que estuve a punto de llegar tarde, me entretuve con una montenegrina muy rubia y alta, que se ofreció a hacerme de guía, y cuando me di cuenta se me había echado la hora encima. No veas como corría por la calle Pelayo jajaja.

En fin, muchas gracias por tu hospitalidad y por haber sacado tiempo, en las dos ocasiones que nos hemos encontrado, para poder estar un rato juntos.

¿Para cuándo la tercera? Sabes que daría mi vida por irme a Barcelona a vivir. Pero de momento, en plan turista, está díficil. El aspecto económico influye mucho. Sigo viendo trabajos por allí y cuando encaje alguno; pues haré la maleta. De todas formas, si bajo te aviso. :-D

La novela la tiene la editora, está realizando el informe editorial definitivo. Le tengo que dar el VºBº. Luego la mandamos a la correctora y empezamos con el diseño de la portada y maquetación del libro. Una vez nos devuelva la correctora, y yo apruebe todo; se maquetará según el diseño que al final haya elegido y pasará a imprenta.

En fin, un berenjenal que me he metido, pero ya está hecho.

Un saludo.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com